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Un experto pide que se reconozca
el derecho a la sexualidad del enfermo mental
Un taller sobre "Sexualidad y afectividad
en la persona con enfermedad mental", tendrá
lugar el próximo miércoles
La persona con enfermedad mental tiene
las mismas necesidades afectivas, de sociabilidad
y de intimidad sexual que el resto de ciudadanos,
según un experto que insta a "reconocerle
su derecho a desarrollarlas en condiciones adecuadas,
tanto por parte de las familias como de los servicios
sanitarios".
PAMPLONA. En este sentido se pronuncia
el psicólogo clínico y especialista
en sexología José Luis García,
quien el próximo miércoles participará
en los talleres sobre "Sexualidad y afectividad
en la persona con enfermedad mental", que ha
organizado la Asociación Navarra para la
Salud Mental (ANASAPS).
La jornada, de entrada gratuita, constará
de dos partes, un taller dirigido a personas con
enfermedad mental y otro con familiares, según
informa ANASAPS en un comunicado.
La atención que la sociedad ha prestado
a la enfermedad mental ha experimentado importantes
cambios en los últimos 50 años, según
García, quien considera que estos han venido
fundamentalmente por la integración social
y familiar de las personas con enfermedad mental
y su salida de los hospitales psiquiátricos.
Esto ha provocado "una mejora de su calidad
de vida, si bien ha ido acompañado de importantes
costos en el ámbito de familiar", en
opinión de este experto que apunta en este
sentido al sentimiento de abandono por parte de
las instituciones que tienen muchos enfermos y sus
familiares.
Todo esto ha podido contribuir a "minusvalorar
la importancia de la sexualidad", según
este psicólogo, que defiende que "una
relación sexual y afectiva armoniosa y gratificante
puede constituir un factor de desarrollo personal
de más calidad y de mejoría en el
trastorno mental de la persona."
Este experto alerta sobre el desconocimiento que
existe respecto a esta cuestión, lo que "hace
que proliferen ideas y creencias erróneas
en torno a la sexualidad de estas personas".
García propone que se considere que estas
personas tienen las mismas necesidades afectivas
y sexuales que el resto y que en su tratamiento
y cuidados sería deseable considerar una
razonable satisfacción de las mismas valorando
cada caso particular.
Un aspecto importante sería el de considerar
la necesidad de programas de educación sexual
que le protejan de los riesgos asociados a la sexualidad
(abuso sexual, embarazo no deseado, contagio Sida),
fomentando los propios recursos y la autoprotección.
A su juicio, "sería deseable algún
tipo de programa específico para personas
con enfermedad mental, a tenor de que la soledad,
la depresión o la baja autoestima son factores
que contribuyen a conductas de riesgo".
Asimismo considera fundamental prestar atención
al efecto depresor, siempre en términos generales,
de muchos de los fármacos que se utilizan
en los tratamientos de las enfermedades mentales.
En este sentido señala que aunque ha habido
avances con nuevas sustancias, la inhibición
del deseo y las alteraciones en la excitación,
la eyaculación y el orgasmo, son descritas
por una buena parte de los especialistas. En este
caso, según García, la cuestión
estaría en valorar modificar la dosis, cambiar
de fármaco o considerar terapias sexuales
complementarias.
En los talleres se considerará también
el "efecto devastador" a medio y largo
plazo, del consumo de drogas en la conducta sexual
y en las relaciones de pareja, "además
del nefasto efecto que estas tienen sobre la evolución
de la enfermedad".
Fuente Diario
de Noticias
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