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No hay camas... para nosotros
Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy
sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada,
en el grado exacto, en el momento oportuno, con
el propósito justo y del modo correcto, eso,
ciertamente, no resulta tan sencillo.
Aristóteles, siglo V a.C. (y se toma otro
trabajo, desenfadarse).
Para situarnos, somos varios enfermos mentales,
miembros del Grupo de Ayuda Mutua (GAMB) de Anasaps,
afectados por la coyuntura actual (reducción
de gastos sociales, sanitarios, etcétera).
Ignoramos cómo se atiende a una persona que
ha sufrido un ictus, por poner un ejemplo. Suponemos
que existe un protocolo de atención y además...
Hay camas. Preguntamos: ¿cuál es protocolo
a seguir con los enfermos mentales? Porque si tienes
la suerte de que tu psiquiatra o psicólogo
aprecien que estás mal, no hay problema;
ingresas. Pero, ¡ay de ti! Como no te haya
visto recientemente y te dé un brote psico-algo
en fin de semana, por la noche, puentes, festivos
y fiestas de guardar. No hay camas.
Vas a urgencias y el psiquiatra de guardia decide
que sí, que estás un poco descompensado,
pero que con una pastilla de contención puedes
volver a casa. Ahí empieza el calvario para
nosotros y nuestros atónitos, rotos anímica,
física y emocionalmente, familiares y/o amigos.
No hay camas. Es la excusa más frecuente
que solemos recibir. ¿Pero hay camas realmente
o no? Pensamos que sí hay, pero parece ser
que la orden de la consejería de Salud es
que no hay camas. Ya lleguemos con las venas cortadas,
en coma fármaco-etílico, nos tiremos
por la ventana, en delirium tremens, agredamos a
alguien, o las pastillas nos salgan por las orejas...
No hay camas. Nos preguntamos: ¿existe un
incentivo al facultativo que menos pacientes ingrese?
Es curioso, al psiquiatra de turno le delatan sus
ademanes y su expresión no verbal que nos
dice "¡Vaya marrón! ¿Cómo
me deshago yo de este loco?". No hay camas.
El familiar desesperado alega: "Doctor, creo
que tiene delirios. Sin ninguna duda, doctor, está
en crisis. Y me da miedo llevármelo a casa.
Doctor temo las noches, cuando cierro la puerta
de la calle. Doctor me aterra quedarme a solas con
él...". No hay camas.
Mientras, nosotros, ajenos al asunto de las camas,
nos debatimos entre la vida y la muerte, no sabiendo
o importándonos muy poco si quedarnos o salir
corriendo. Aterrados ante la noche de hoy y a que
amanezca mañana. Viajando hacia el nunca
jamás, hacia agudos, graves, llanos o esdrújulos,
sintiendo un intenso frío aunque sólo
lo sintamos nosotros mismos. No hay camas. A buen
entendedor, pocas palabras bastan.
Alfonso Azagra Rey, Mª Jesús García
Unzué, Antonio Ibiricu Monje, Javier Ignacio
Úriz Huarte, Kepa Jalle Pellejero, Rosa Reclusa
San Andrés, Irene Lacasia Iriarte, Ana Alzueta
Rey, Eva León Sevilla y Lorenzo Obelar Bernal
Grupo de Ayuda Mutua de trastorno bipolar de Anasaps
en apoyo al escrito "No hay camas"
Fuente Diario
de Noticias
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