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Más de tres mil personas
con déficit intelectual padecen trastorno
mental
El Foro de Salud Mental alerta ante la falta de
recursos asistenciales que ofrece Navarra.
La doble afectación de discapacidad
intelectual y enfermedad mental lleva a trastornos
de conducta impredecible.
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| Un grupo de personas con
déficit intelectual y físico,
junto a sus monitores voluntarios, contemplan
un globo aerostático. (ARCHIVO) |
PAMPLONA. Un tercio de las personas
con discapacidad intelectual presentan a lo largo
de su vida algún tipo de trastorno mental
y durante este periodo se ven abocadas a caer en
el circuito psiquiátrico peor dotado y mucho
menos protector que el que reciben el resto de los
pacientes afectados. Así lo constatan los
miembros del Foro de Salud Mental de Navarra que
demanda más atención y recursos para
esta población cifrada en unas 3.300 personas.
Las personas con discapacidad intelectual, indican
fuentes del Foro de Salud Mental, están atendidas
en Navarra en cuanto a prestaciones sociales como
las referidas a la ocupacional, vivienda, ocio y
formación. Pero "cuando la discapacidad
intelectual va unida a patología psiquiátrica
caen en el circuito psiquiátrico, peor dotado
y mucho menos protector". "Terminan siendo
población que va a la deriva entre recursos
propios para atender su discapacidad intelectual
y recursos de salud mental", añaden
las mismas fuentes. "Hay una necesidad imperiosa
de protocolos consensuados y programas coordinados
que atiendan adecuadamente la concurrencia de las
dos patologías".
La deficiencia mental engloba a un colectivo amplio
que en Navarra asciende a 3.300 personas entre las
que hay diagnósticos diversos como síndrome
de Down, parálisis cerebral y otras. Aproximadamente
un tercio de ellas presenta a lo largo de su vida
algún tipo de trastorno mental. Sus rasgos
coincidentes son varios: coeficiente intelectual
inferior al medio, necesitar apoyos especiales en
áreas como el auto-cuidado, desenvolverse
en el hogar y todo lo relacionado con actividades
ocupacionales y de ocio. Afecta a todos los sectores
de la sociedad, por igual, precisan desde el Foro.
CARENCIAS MÚLTIPLES. Las
personas que padecen discapacidad intelectual asociada
a alguna patología mental resultan difíciles
de manejar en los recursos específicos de
deficiencia intelectual por lo que son derivados
a la red de salud mental y quedan abocados a recibir
una cobertura y protección más limitada
y claramente insuficiente.
El impulso y la fuerza del asociacionismo ha contribuido
notoriamente a mejorar la atención a las
personas con discapacidad intelectual aunque todavía
quedan muchas necesidades sin cubrir. El director
gerente de Anfas, Gerardo Posada, se muestra así
de claro: "Si el de la dependencia es el cuarto
pilar del Estado de Bienestar y si las personas
con discapacidad son ciudadanos de pleno derecho,
hay que procurarles los recursos que necesitan para
vivir en las mejores condiciones posibles. Los recursos
deben ser gratuitos. Y mientras esto no ocurra,
se está exigiendo a las familias un sobre-esfuerzo
abusivo, tanto en lo económico como en lo
emocional".
La doble afectación de discapacidad intelectual
y enfermedad mental lleva a trastornos de conducta
impredecibles y a situaciones ingobernables para
las familias. Los afectados pueden vivir, con cierta
autonomía, en pisos tutelados, pero es imprescindible
contar con centros especializados para cuando surgen
los llamados "brotes" que aparecen de
modo imprevisible creando situaciones en las que
puede ser precisa hasta la contención física.
"Las madres son las más afectadas por
esta doble desgracia. Son las que luchan y se esfuerzan
hasta límites inauditos, poniendo en segundo
término su bienestar, su salud y su propia
vida. No se puede infligir a los familiares la incertidumbre,
prolongada a lo largo de toda su vida, de no saber
qué va a ser de su hijo o familiar",
asegura Gerardo Posada.
La responsable de Proyectos y Sistemas de Anfas,
Imelda Buldain, enfatiza las dificultades a la hora
de hacer un diagnóstico. "Resulta más
difícil descubrir la enfermedad mental cuando
hay discapacidad. No existe todavía una especialidad
en discapacidad para los profesionales de la salud
mental. Aunque ya de niños algunas personas
dan muestras evidentes de conductas anómalas,
los diagnósticos son tardíos. Y los
tratamientos son fundamentalmente farmacológicos,
teniendo que cargar con una medicación muy
fuerte de por vida. Esa medicación tan potente
a veces los deja dopados, incapaces de mantener
su autonomía ni para acciones tan elementales
como el aseo personal".
MEJORAS PENDIENTES. Tal como funcionan
actualmente los centros de salud mental, las familias
tienen que peregrinar a través de las consultas
y pueden tardar un año en llegar a la atención
infanto-juvenil que precisa el niño. Imelda
Buldain describe así algunas de las necesidades
prioritarias que vive Anfas: "como Asociación
consideramos importante la aplicación de
tratamientos con probada evidencia científica
que aseguren una atención global de la persona
atendiendo a sus aspectos biológicos, psicológicos
y sociales. Echamos en falta la creación
de protocolos de actuación así como
la coordinación entre los diferentes recursos,
tanto educativos como sanitarios y sociales. Las
familias que viven en el medio rural -añade-
sufren un agravio comparativo. Hay que pensar en
tener equipos de atención ubicados en las
zonas rurales o equipos itinerantes que puedan desplazarse"
Ha corrido la voz entre los afectados que la Subdirección
de Salud Mental tiene entre sus objetivos próximos
abordar más adecuadamente a la población
con discapacidad intelectual y trastorno mental
asociado. El subdirector, José Domingo Cabrera,
lo aclara: "Quisiéramos abordar adecuadamente
todos los trastornos que aparecen en la Estrategia
de Salud Mental pero, puestos a establecer prioridades,
los trastornos de personalidad, en especial los
límites, serían los que antes van
a ver reforzada y mejorada su atención. No
obstante, la Comisión Técnica que
trata sobre los trastornos mentales graves está
contemplando la cobertura residencial para los enfermos
mentales con deficiencia intelectual y si les vamos
a prestar esa cobertura también será
preciso aplicar la atención sanitaria más
conveniente".
Fuente Diario
de Noticias
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