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La psicoterapia es eficaz en
el trastorno límite
La psicoterapia dialéctico-comportamental
es eficaz para el tratamiento del trastorno límite
de la personalidad, una patología que afecta
al 2 por ciento de la población, según
Francisco Traver, del Hospital de Castellón.
Isabel Gallardo Ponce
El trastorno límite de la personalidad
tiene una incidencia del 10 por ciento de los trastornos
de personalidad y una prevalencia alta, ya que afecta
al 2 por ciento de la población general,
según ha explicado a DM Francisco Traver,
director del área de salud mental del Consorcio
Hospitalario Provincial de Castellón, con
motivo de un taller celebrado en el centro para
profundizar en el conocimiento de la terapia dialécto-comportamental
en el tratamiento de la patología.
Aunque la terapia fue desarrollada hace unos años
en Estados Unidos por Marsha Lineham y su grupo
de investigación en la Universidad de Washington,
su uso aún no está muy generalizado
pese a sus buenos resultados, "debido a que
no hay terapeutas especializados.
Es una terapia difícil y dura de aplicar
para el profesional, por lo que se recomienda no
formar grupos de más de ocho pacientes, puesto
que son difíciles de manejar en tratamiento
ambulatorio.
El terapeuta tiene que implicarse mucho emocionalmente,
ya que los pacientes muestran un riesgo permanente
de suicidio". Además, padecen una alteración
de la identidad y reacciones exageradas a las críticas
o al ver frustrados sus actos impulsivos. Además
de caracterizarse por la inestabilidad emocional
y la ausencia de control de impulsos con autolesiones
y explosiones de violencia, pueden mostrar comportamientos
amenazantes y chantajistas.
Regular y canalizar
Según Traver, el riesgo de suicidio, sumado
al consumo de drogas como vía de escape,
y a la comorbilidad de la depresión, sitúa
al riesgo de conductas autolíticas en torno
al 30 por ciento.
Por eso el objetivo fundamental es que el paciente
aprenda a regular la emocionalidad extrema para
que reduzca las conductas desadaptativas dependientes
del estado de ánimo y que aprenda a validar
y confiar en sus propias experiencias, emociones,
pensamientos y comportamientos. Así, "aprende
a tener conciencia plena de sus emociones, un estado
mental en el que al paciente se le enseña
a reconocer todas las emociones que le intoxican
de manera que no realice conductas de escape".
La terapia tiene un gran componente de psicoeducación
y aborda al paciente desde varios dimensiones: cognitivo
conductual, emocional y de terapia psicodinámica.
Son pacientes difíciles que consumen muchos
recursos y que hasta ahora se encontraban sin una
técnica específica de abordaje.
La terapia se estructura en una fase de pretratamiento
y en tres de terapia. En la primera se establece
la relación terapéutica de metas,
compromisos y límites. Uno de los efectos
de la estrategia es que promueve la adhesión
al tratamiento. La fase inicial del abordaje psicológico
tiene una duración de un año y se
utiliza tanto la terapia individual como la de grupo
-el terapeuta debe ser diferente al que realiza
el abordaje personal- y consultas telefónicas.
Todas las medidas buscan reducir las conductas
suicidas, los comportamientos que interfieren en
la terapia y en la calidad de vida, y aumentar las
habilidades de toma de conciencia, de regulación
emocional, de tolerancia al malestar y de habilidades
sociales. "Para tratar el trastorno límite
es importante explicar muy bien al paciente y a
su familia en qué consiste la patología".
En las siguientes fases se trata el estrés
postraumático, el respeto personal y la validación
de las experiencias. "Se trata, en definitiva,
de conseguir que los pacientes abandonen la conducta
errática que les caracteriza y se incorporen
a la vida normal", reduciendo su vulnerabilidad,
y capacitándoles para construir estrategias
adaptadas a la canalización de las emociones.
Fuente DIARIO
MÉDICO
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