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NOTICIAS
2 de julio de 2006

Más del 80% de las personas con enfermedad mental grave están atendidas por su familia

En Navarra, unos 15.000 individuos padecen algún tipo de esta patología.

Ante el futuro incierto, demandan con urgencia coordinar lo sanitario y lo social para lograr una mejor atención.

Fachada del centro San José. FOTO: BERGASA

PAMPLONA. Bienestar social ha puesto en marcha un nuevo Plan Social del que parece que Salud queda al margen. Se han creado nuevos recursos rehabilitadores en Pamplona, Estella, Tudela y Elizondo. La implantación de la mayor parte del nuevo Programa de Bienestar Social va a depender del presupuesto que decidan asignar los gobiernos de turno. El Plan Socio-Sanitario ha estado 4 años sin empezar a funciona, a pesar de que durante este tiempo ha contado con algún presupuesto y personal.

Evolución histórica A pesar de que Navarra es una comunidad moderna, próspera y hasta solidaria, el colectivo de enfermos mentales navarros sigue padeciendo circunstancias y carencias que recuerdan a los tiempos medievales y que necesitan ser afrontadas con prontitud y eficacia, sin escatimar medios, sea cual sea el gobierno que se turne en el poder.

A lo largo de los años ochenta la Reforma Psiquiátrica, iniciada en Italia, se extendió por los países desarrollados. En 1986 llegó a Navarra y Salud se implicó para introducir una serie de recursos alternativos a los que ofrecía el Hospital Psiquiátrico, pero Bienestar Social se mantuvo al margen.

Se elaboró el Plan de Salud Mental de Navarra, que fue pionero en España, en el que, desde la Ley General de Salud, se contemplaba el abordaje de las necesidades sociales y de rehabilitación y la necesaria coordinación e implicación de los servicios sociales y de salud para atender las necesidades sociales y sanitarias. No obstante, no se pudo disponer de los recursos necesarios para favorecer esta declaración de intenciones.

Casi diez años más tarde, en 1995, seguían detectándose graves carencias sociales y desde la Subdirección de Salud Mental se hizo un planteamiento para ver la forma de atenderlas debidamente. A pesar de haber realizado un análisis serio y bien fundado de la situación y de haberse planteado un conjunto de propuestas, no hubo posibilidad de abordar estas necesidades por la inhibición de Bienestar Social.

Así pues, mientras en otros lugares del mundo se iban dando pasos para mejorar la situación, en Navarra las deficiencias perduraron. En el año 2000 se aprobó un Plan de Atención Socio-Sanitaria llegando incluso a nombrar a una persona para dirigirlo sin que, hasta ahora, haya empezado siquiera a ejecutarse.

En el Programa de Trastornos Mentales, aprobado por acuerdo del Gobierno de Navarra en el 2001, se dice que los Trastornos Mentales Graves son las enfermedades crónicas más incapacitantes, de aparición más temprana y de duración más persistente. El Programa describe las necesidades específicas que plantean estos enfermos mentales crónicos dividiéndolas en dos grandes grupos.

Por un lado, cuidados sanitarios, a largo plazo, especiales y diversificados en función de las circunstancias del paciente.

Por otro, cuidados no sanitarios, de distintos tipos, entre los que menciona los siguientes: Residenciales, ocupacionales, de ocio, educacionales, laborales, estrategias de apoyo y sustitución del entorno socio-familiar.

En resumen, el Programa viene a decir que es precisa una atención integral y continua que rebasa, con creces, lo que puede ofrecer el sistema sanitario.

Situación actual Por último, en el 2005, casi 20 años después de iniciada la Reforma Psiquiátrica en Navarra, surge la propuesta de un Plan o Programa Social, a cargo de Bienestar Social, en el que Salud apenas parece tener implicación alguna.

La situación real que se está viviendo en Navarra en la actualidad podría resumirse así: Es un colectivo importante de personas dependientes de sus cuidadores. Más de un 80% de las personas con enfermedad mental grave vive a cargo de los cuidadores de su propia familia, (Más de un 75% mujeres), con frecuencia en situación de falta de apoyo de los servicios públicos y bajo la percepción de gran sobrecarga.

Las necesidades sociales, en la mayor parte de los casos, son una consecuencia de la enfermedad mental. Al margen de si son causa o consecuencia, la no atención a las necesidades sociales de esta población impacta seriamente sobre la evolución de la enfermedad, y por tanto sobre las posibilidades de éxito social y sanitario.

En el tratamiento dado a los enfermos mentales hay muy poca diversificación y apenas se personalizan los cuidados por carecer de los recursos diversificados, fundamentalmente de tipo socio-sanitario, que son precisos. A un enfermo con una cardiopatía se le ofrece un tratamiento y una medicación en función de las características del caso. Con un enfermo mental esa atención personalizada rara vez es posible porque se carece de los recursos y la coordinación socio-sanitaria que permitirían resolver situaciones, de manera continuada, a menor costo que si se le ingresa en un centro hospitalario o si se le envía a una residencia en internado, en el caso afortunado de que exista alguna plaza disponible en la comunidad.

Por todo ello es evidente una imperiosa y urgente necesidad de coordinar lo sanitario y lo social y de asignar partidas presupuestarias continuadas

Es imprescindible que los profesionales de Salud Mental se impliquen en hacer frente a las circunstancias y carencias que afectan en la actualidad a los enfermos mentales navarros, no limitándose a los cuidados puramente sanitarios, cuando una atención socio-sanitaria es vital para que la persona se estabilice o incluso mejore.

La actual separación entre los servicios sanitarios y sociales y la rigidez de los recursos actuales impiden un marco fructífero, de atención integrada, a colectivos cada vez más numerosos que se pueden contar entre los más desfavorecidos.

Hay una necesidad imperiosa de coordinación entre las Consejerías de Salud y Bienestar Social, lo que implica la realización de un trabajo conjunto para asumir y compartir el seguimiento así como la atención y cuidados.

Y para seguir los pasos de quienes, en España y sobre todo en Europa, ya han cogido la delantera y van por delante en la creación de infraestructuras y recursos para atender debidamente al colectivo de los enfermos mentales, es imprescindible la implicación de los líderes políticos y los gobiernos de turno para que asignen partidas presupuestarias que hagan posible llevar a la práctica las urgentes iniciativas que tanta falta hacen. >FORO DE SALUD MENTAL

LAS FRASES

"Ésta es la primera entrega de una serie de colaboraciones del Foro de Salud Mental"

"El colectivo de enfermos mentales navarros sigue padeciendo carencias"

FuenteDIARIO DE NOTICIAS

 

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