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Más del 80% de las personas
con enfermedad mental grave están atendidas
por su familia
En Navarra, unos 15.000 individuos padecen algún
tipo de esta patología.
Ante el futuro incierto, demandan con urgencia
coordinar lo sanitario y lo social para lograr una
mejor atención.
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Fachada del centro San
José. FOTO: BERGASA
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PAMPLONA. Bienestar social ha puesto en marcha
un nuevo Plan Social del que parece que Salud queda
al margen. Se han creado nuevos recursos rehabilitadores
en Pamplona, Estella, Tudela y Elizondo. La implantación
de la mayor parte del nuevo Programa de Bienestar
Social va a depender del presupuesto que decidan
asignar los gobiernos de turno. El Plan Socio-Sanitario
ha estado 4 años sin empezar a funciona,
a pesar de que durante este tiempo ha contado con
algún presupuesto y personal.
Evolución histórica A pesar de que
Navarra es una comunidad moderna, próspera
y hasta solidaria, el colectivo de enfermos mentales
navarros sigue padeciendo circunstancias y carencias
que recuerdan a los tiempos medievales y que necesitan
ser afrontadas con prontitud y eficacia, sin escatimar
medios, sea cual sea el gobierno que se turne en
el poder.
A lo largo de los años ochenta la Reforma
Psiquiátrica, iniciada en Italia, se extendió
por los países desarrollados. En 1986 llegó
a Navarra y Salud se implicó para introducir
una serie de recursos alternativos a los que ofrecía
el Hospital Psiquiátrico, pero Bienestar
Social se mantuvo al margen.
Se elaboró el Plan de Salud Mental de Navarra,
que fue pionero en España, en el que, desde
la Ley General de Salud, se contemplaba el abordaje
de las necesidades sociales y de rehabilitación
y la necesaria coordinación e implicación
de los servicios sociales y de salud para atender
las necesidades sociales y sanitarias. No obstante,
no se pudo disponer de los recursos necesarios para
favorecer esta declaración de intenciones.
Casi diez años más tarde, en 1995,
seguían detectándose graves carencias
sociales y desde la Subdirección de Salud
Mental se hizo un planteamiento para ver la forma
de atenderlas debidamente. A pesar de haber realizado
un análisis serio y bien fundado de la situación
y de haberse planteado un conjunto de propuestas,
no hubo posibilidad de abordar estas necesidades
por la inhibición de Bienestar Social.
Así pues, mientras en otros lugares del
mundo se iban dando pasos para mejorar la situación,
en Navarra las deficiencias perduraron. En el año
2000 se aprobó un Plan de Atención
Socio-Sanitaria llegando incluso a nombrar a una
persona para dirigirlo sin que, hasta ahora, haya
empezado siquiera a ejecutarse.
En el Programa de Trastornos Mentales, aprobado
por acuerdo del Gobierno de Navarra en el 2001,
se dice que los Trastornos Mentales Graves son las
enfermedades crónicas más incapacitantes,
de aparición más temprana y de duración
más persistente. El Programa describe las
necesidades específicas que plantean estos
enfermos mentales crónicos dividiéndolas
en dos grandes grupos.
Por un lado, cuidados sanitarios, a largo plazo,
especiales y diversificados en función de
las circunstancias del paciente.
Por otro, cuidados no sanitarios, de distintos
tipos, entre los que menciona los siguientes: Residenciales,
ocupacionales, de ocio, educacionales, laborales,
estrategias de apoyo y sustitución del entorno
socio-familiar.
En resumen, el Programa viene a decir que es precisa
una atención integral y continua que rebasa,
con creces, lo que puede ofrecer el sistema sanitario.
Situación actual Por último, en el
2005, casi 20 años después de iniciada
la Reforma Psiquiátrica en Navarra, surge
la propuesta de un Plan o Programa Social, a cargo
de Bienestar Social, en el que Salud apenas parece
tener implicación alguna.
La situación real que se está viviendo
en Navarra en la actualidad podría resumirse
así: Es un colectivo importante de personas
dependientes de sus cuidadores. Más de un
80% de las personas con enfermedad mental grave
vive a cargo de los cuidadores de su propia familia,
(Más de un 75% mujeres), con frecuencia en
situación de falta de apoyo de los servicios
públicos y bajo la percepción de gran
sobrecarga.
Las necesidades sociales, en la mayor parte de
los casos, son una consecuencia de la enfermedad
mental. Al margen de si son causa o consecuencia,
la no atención a las necesidades sociales
de esta población impacta seriamente sobre
la evolución de la enfermedad, y por tanto
sobre las posibilidades de éxito social y
sanitario.
En el tratamiento dado a los enfermos mentales
hay muy poca diversificación y apenas se
personalizan los cuidados por carecer de los recursos
diversificados, fundamentalmente de tipo socio-sanitario,
que son precisos. A un enfermo con una cardiopatía
se le ofrece un tratamiento y una medicación
en función de las características
del caso. Con un enfermo mental esa atención
personalizada rara vez es posible porque se carece
de los recursos y la coordinación socio-sanitaria
que permitirían resolver situaciones, de
manera continuada, a menor costo que si se le ingresa
en un centro hospitalario o si se le envía
a una residencia en internado, en el caso afortunado
de que exista alguna plaza disponible en la comunidad.
Por todo ello es evidente una imperiosa y urgente
necesidad de coordinar lo sanitario y lo social
y de asignar partidas presupuestarias continuadas
Es imprescindible que los profesionales de Salud
Mental se impliquen en hacer frente a las circunstancias
y carencias que afectan en la actualidad a los enfermos
mentales navarros, no limitándose a los cuidados
puramente sanitarios, cuando una atención
socio-sanitaria es vital para que la persona se
estabilice o incluso mejore.
La actual separación entre los servicios
sanitarios y sociales y la rigidez de los recursos
actuales impiden un marco fructífero, de
atención integrada, a colectivos cada vez
más numerosos que se pueden contar entre
los más desfavorecidos.
Hay una necesidad imperiosa de coordinación
entre las Consejerías de Salud y Bienestar
Social, lo que implica la realización de
un trabajo conjunto para asumir y compartir el seguimiento
así como la atención y cuidados.
Y para seguir los pasos de quienes, en España
y sobre todo en Europa, ya han cogido la delantera
y van por delante en la creación de infraestructuras
y recursos para atender debidamente al colectivo
de los enfermos mentales, es imprescindible la implicación
de los líderes políticos y los gobiernos
de turno para que asignen partidas presupuestarias
que hagan posible llevar a la práctica las
urgentes iniciativas que tanta falta hacen. >FORO
DE SALUD MENTAL
| LAS FRASES |
| "Ésta
es la primera entrega de una serie de colaboraciones
del Foro de Salud Mental"
"El colectivo de enfermos mentales
navarros sigue padeciendo carencias"
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Fuente DIARIO
DE NOTICIAS
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